Historia de la vid en la Rioja

Historia del Vino de la Rioja

Historia de la vid en la Rioja

La historia de la vid en la Rioja se remonta a la llegada de los romanos, que al establecerse en el alto valle del Ebro propagaron su cultivo. Las legiones romanas enseñaron a los habitantes de estas tierras sus propias técnicas de vinificación.

En la alta edad media, la elaboración del vino constituía ya una importante actividad económica de la región. En los factores que contribuyeron a su desarrollo destacan que:

  • Durante esta etapa, la cultura vitivinícola estaba estrechamente unida a la vida comarcal, ya que sus principales difusores fueron los monjes.
  • Otro factor fundamental en el desarrollo de los vinos riojanos fue el Camino de Santiago, que tenía como etapas de paso a Logroño, Nájera, San Millán de la Cogolla y Santo Domingo de la Calzada.
  • El camino se convirtió en un importante mercado del vino, al mismo tiempo que fue puerta de entrada de las variedades y técnicas de cultivo del viñedo que trajeron consigo las ordenes religiosas de Cluny y el Císter.

La preocupación permanente de esta tierra por el vino es histórica. Ya desde el siglo X, la producción de vino de Rioja era una de las más florecientes de España y su calidad quedaba propiciada por el rigor de las leyes.

En el año 1102, el Rey Sancho de Navarra otorgó protección jurídica a estos vinos, y en 1635, el alcalde de Logroño prohibía el paso de carruajes por las calles contiguas a las Bodegas, en previsión de que los tranqueteos pudiesen alterar los mostos y así influir en la maduración de los vinos.

A partir del siglo XVI los vinos de Rioja llegaron hasta el País Vasco, aunque no de forma significativa, a causa de la competencia que sufrían con los vinos de San Martín y Rivadavia. Pero también llegaban a Bilbao barricas para la exportación, de donde salia el vino en dirección a Brujas, en paralelo con el comercio de la lana.

En 1787 se creó la Real Sociedad Económica de Cosecheros de Rioja, cuyo objeto era el fomento del cultivo de la vid, la elaboración del vino y el desarrollo de su comercio. Con esta intención se inicio la construcción de un camino que propiciara la comunicación con el puerto de Santander, y atravesara a su paso los pueblos riojanos de mayores viñedos. Gracias a este camino, el vino pudo llegar a ese y a otros puertos del Cantábrico, desde donde se exportaba.

Sin embargo la invasión napoleónica y la inestabilidad política del momento cercenaron esta incipiente etapa de prosperidad, hasta que en 1850, con la llegada del oidium y la filoxera a Francia, el vino riojano comenzó a ser demandado por el país vecino, llegándose incluso a destacar compradores en los pueblos más importante de la región.

Estos adquirieron primero vinos de alta graduación alcohólica y después llegaron incluso a comprar terrenos para elaborar vinos según sus propias técnicas. Así, la filoxera, que no fue detectada en la Rioja hasta 1846, beneficio temporalmente los vinos riojanos.

Desde comienzos del siglo XVIII, los viticultores fueron abandonando progresivamente las rusticas técnicas de elaboración y comenzaron a incorporar los métodos bordeleses, pues los vinos de burdeos fueron durante muchos años el espejo en el que se miraban los de Rioja.

En esta etapa nacieron las grandes bodegas del siglo pasado y también se re-descubrieron las cepas autóctonas, en especial la ¨Tempranillo¨ que daba excelentes resultados con los nuevos métodos.

Es así como nace una nueva etapa en la historia de esta zona vitivinícola, una de las cinco más prestigiosas del mundo.

Fuente: Manual Cata de Vinos. / Fotografía: Solera Wine Trading

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