Guía de Cata: Cata Visual del Vino [II Parte]

Guía Cata de Vinos

Toda degustación de un vino comienza con la ¨ Cata visual del Vino ¨. De un vino podemos enamorarnos, o no, a primera vista. Nuestro primer contacto es visual, y tras ese análisis podemos obtener información muy relevante sobre sus características.

En la Guía de Cata: Cata Visual del Vino [I Parte] comentamos tres de los rasgos apreciables durante la cata visual, entre ellos, la limpidez, la fluidez y la aguja. En esta segunda parte comentaremos lo concerniente al color y su intensidad.

El color

El color del vino depende de varios factores, entre ellos la variedad de uva, el proceso de elaboración, la edad del vino, su cuerpo, así como su estado de conservación.

Durante la ceremonia de la Cata Visual del Vino, se debe inclinar la copa, preferiblemente sobre un fondo blanco, de esta manera se forma un eclipse con el contenido, a este eclipse se le llama menisco.

En el centro del menisco se aprecia el color, y en los bordes, la tonalidad o matiz. En el borde superior los llamados ribetes o reflejos dan el matiz de los vinos tintos, mientras que en los vinos blancos resulta más revelador el borde inferior o herradura.

En los vinos tintos, los ribetes van de color morado a colores teja y en los vinos blancos, los ribetes van de verdoso a colores dorados.

La Intensidad

Otro de los rasgos a analizar en la Cata Visual del Vino es la intensidad del color, la cual esta muy ligada a la brillantez, ya que el brillo y viveza de tono es signo de acidez, y da idea de su estructura en boca: a mayor intensidad, mayor cuerpo.

Para describir la intensidad del color durante la Cata Visual del Vino se utiliza el término capa. El vino con capa es aquel cuyo color es muy intenso.

Para descubrir la capa suele colocarse dos dedos bajo el menisco de la copa: si estos no llegan a distinguirse es que el vino tiene capa. La intensidad es mayor en el centro del menisco y se reduce conforme nos acercamos a los ribetes. Esta gradación de intensidad no se produce en los vinos enfermos o pasados, por lo que es un buen indicativo de su estado de conservación.

En la cata visual del vino existen muchos términos para describir las diferentes tonalidades, hemos elaborado una breve reseña de las tonalidades más comunes, pero existen muchas otras.

Vinos blancos: amarillo verdoso, amarillo pálido, amarillo limón, dorado, madera o ámbar, entre otros.

Vinos rosados: estos van desde los anaranjados, hasta los rojos claros, pasando por el rosa claro, piel de cebolla, salmón, rosa cereza, rosa frambuesa, rosa carmín, rosa anaranjado, entre otros.

Vinos Tintos: Son sin duda la gama más amplia de tonos y reflejos, por la elaboración y la crianza. teja, cereza, carmesí, púrpura, violáceo, rubí, granate, bermellón, picota, pardo o caoba, entre otras más subjetivas.

En el siguiente enlace podrá encontrar una infografía que le ayudará a familiarizarse con los colores en la cata visual del vino.

Fuente: Colección Gourmet. D.O. España Vinos. / Fotografía: Vinos Solarium Rioja.

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